Errores en los cargos

Los riesgos de jugar con los cargos

Maroto

Los cargos, esa parte del texto con la que no hay que jugar demasiado

O al menos, hay que revisar antes de enviar a cierre

Como ya he apuntado en alguna ocasión en este blog, hay que tener mucho cuidado con las cajas de texto falso, las cajas vacías o aquellas que rellenamos de coña, porque posteriormente debemos corregirlo. Aunque esto no ocurre en el 100% de los casos. Las tardes se complican y donde dije dije digo diego…

Seguramente éste fuera el caso. El redactor de turno, que claramente no tenía mucha simpatía por este político -en su día alcalde de Vitoria- le dedicó esa ¿palabra? que puede verse. Pero no hubo lugar a la pertinente rectificación. Al menos antes de la publicación.

Como digo, en ocasiones, querer no es poder, y una tarde controlada, se puede torcer de una manera importante. Fue lo que ocurrió en este caso. Por la tipografía, creo recordar que el texto corresponde al extinto diario impreso Público. Hoy sólo en versión digital y con una revista periódica en los quioscos.

La declaración que hace el tal Javier Maroto, no tiene desperdicio. ¡Menos mal que no se hizo nada de lo que planteaba con tanta seguridad! Pero, hombre, de ahí a llamarlo como lo llaman.

Así, sin vaselina, a calzón quitao…

¡Muy duro, la verdad!

El dirigente político, que recientemente se ha censado en la provincia de Segovia para ser senador por Castilla y León, cuando lo viese supongo que cambiaría el gesto, y de tener ese porte malencarado y revenido con el que le sacaron en ese medio (poco afín a él, claro está), se echaría al menos unas risas.

O no, vete tú a saber.

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José María Sánchez del Monte
chemasanchez78@gmail.com
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